Oro, el activo favorito de Goldman Sachs rumbo a elecciones en EU

INFLACIÓN

En un entorno de inflación galopante, como el que se teme después de las elecciones de noviembre en Estados Unidos, una buena estrategia de inversión debe incluir activos refugio, y de estos el preferido de Goldman Sachs (GS) es el oro. Sin embargo, hay que decir que el influyente banco se queda muy corto porque el metal precioso es mucho más que una cobertura inflacionaria. De hecho, como inversión ha superado en lo que va del siglo al desempeño de los bonos del Tesoro y de los índices bursátiles estadounidenses.

Como sea, vale la pena comentar el análisis de GS.

“Vemos valor en posiciones largas (alcistas) en oro como cobertura contra la inflación debido a shocks geopolíticos, incluidos aranceles, riesgo de subordinación de la Fed y temores de deuda”, se lee en una nota recién elaborada por su equipo de investigación de materias primas.

Se trata de tres amenazas potencialmente inflacionarias, asociadas al posible retorno a la presidencia del republicano Donald Trump, quien ha dicho que pretende imponer nuevos aranceles a las importaciones, del 60 por ciento a las provenientes de China y del 10 por ciento al resto de países.

También buscaría tener un mayor control de la Reserva Federal (Fed) para que baje las tasas de interés, y quiere prolongar una serie de recortes de impuestos de 2017 que vencen el año próximo, lo que elevaría la deuda de EU entre 4 y 5 billones de dólares.

Además, advierte Goldman, la política represiva de Trump contra los migrantes podría incidir con una baja de la fuerza laboral y empeorar la escasez de mano de obra en ciertas industrias, así como elevar los salarios y los precios.

Una excelente inversión con el menor riesgo

La inflación, que en el cuatrienio de Trump promedió el 1.9 por ciento, se disparó en el gobierno del demócrata Joe Biden, promediado un 5.4 por ciento, aunque está retornando a niveles menos elevados en parte gracias a la política restrictiva y alza de tasas de interés de la Reserva Federal.

De hecho, algunos especialistas prevén que Biden siga la misma línea si repite en el cargo: desinflación, eventuales recortes de tasas de interés por parte de la Fed, políticas comerciales predecibles y crecimiento moderado. En este espacio, no obstante, diferimos en parte. La principal causa de la inflación ha sido el gigantesco déficit fiscal de Biden, y de continuar en el cargo, no se prevé una disminución pronta del mismo tampoco con él.

Dicho de otro modo: con Biden o con Trump, la inflación podría seguir siendo un problema en Estados Unidos y mantenerse por encima del objetivo del 2 por ciento anual, que se impone la Fed.

En todo caso, es mucho más probable que Trump gane de nuevo la presidencia, por lo que GS considera que “los riesgos al alza para la inflación parecen mayores bajo un barrido republicano”.

Ahora bien. Al igual que Goldman es común que muchos analistas incurran en el error de considerar al rey de los metales una simple “cobertura inflacionaria”. Pero no sólo es eso. Veamos números.

En enero del año 2000 – año siguiente al de su “piso” de 250 dólares-, la onza de oro cerró en 284 dólares, que ajustados por inflación oficial equivalen a mayo de 2024 a 528 dólares.

Si el oro sólo fuera cobertura contra la inflación, su precio hoy rondaría justo esos 528 dólares, más o menos. Al cierre de este artículo, sin embargo, está cotizando en más de 2,331 dólares por onza, una apreciación de más de 8 veces su precio a inicios de siglo.

El caso es aún más marcado en pesos mexicanos. En enero de 2000 el centenario de oro costaba 3,700 pesos a la venta, que ajustados por inflación a mayo de 2024, equivalen a poco más de 11,000 pesos. Y eso no es lo que vale actualmente un centenario. En promedio, la moneda de oro más popular de México se vende en 56 mil pesos, que equivalen a una apreciación de más de 15 veces el precio de enero de 2000.

En suma, coincidimos con Goldman Sachs en las perspectivas positivas para el oro que seguramente lo catapultarán a nuevos máximos históricos, pero consideramos que en los años por venir, sus ganancias de capital seguirán siendo considerablemente mayores al alza del índice de precios. Y así será mientras sea una constante en el mundo la acumulación de déficits fiscales, deuda e “impresión” monetaria a cargo de los bancos centrales, circunstancias que bajo el sistema de dinero fíat actual, son más la regla que la excepción.